Pacto de socios fundadores

Redactamos con los fundadores las cláusulas que se ajustan a su caso.

El pacto de socios fundadores es el contrato privado entre los socios que arrancan una startup, y regula lo que los estatutos no cubren: qué pasa si uno se va, cómo se protege a la mayoría frente a un bloqueo, y quién puede vender su participación y en qué condiciones. No se inscribe en el Registro Mercantil ni sustituye a los estatutos: es un acuerdo entre partes, exigible como cualquier contrato.

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Qué es y cuándo lo necesitas

La Ley de Sociedades de Capital regula lo básico de una sociedad limitada: cómo se convoca una junta, qué mayorías hacen falta para según qué acuerdos, qué pasa si alguien quiere transmitir sus participaciones. Pero no dice nada sobre las situaciones que de verdad enfrentan a los socios fundadores de una startup: qué ocurre si uno deja de trabajar en el proyecto al año de constituir, cómo se reparte el control si hay tres socios al 33% y dos coinciden siempre, o qué pasa si aparece un comprador y solo el socio mayoritario quiere vender.

El pacto de socios fundadores cubre exactamente eso. Lo necesitas desde el momento en que hay más de un fundador, y conviene firmarlo pronto: en la constitución o en los primeros meses, antes de que el proyecto tenga valor y antes de que aparezca la primera discrepancia real. Firmarlo tarde, cuando ya hay tensión entre socios o cuando un inversor está a punto de entrar, siempre sale más caro, en dinero y en relación entre socios.

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Qué incluye el encargo

No partimos de una plantilla: cada pacto sale de una conversación con los fundadores sobre su reparto real de trabajo, capital y expectativas. Lo habitual es que el pacto incluya:

  • Vesting con cliff. Las participaciones de cada fundador se consolidan con el tiempo, normalmente en 4 años con un cliff al primer año, para que quien se vaya pronto no se quede con la parte del recorrido que no ha hecho.
  • Buen y mal socio saliente (good leaver / bad leaver). Qué recompra la sociedad, a qué precio y en qué plazo, según por qué y cuándo se va cada fundador.
  • Mayorías reforzadas y materias reservadas. Qué decisiones, como endeudarse, cambiar el objeto social, ampliar capital o contratar a un directivo clave, exigen el acuerdo de todos o de una mayoría cualificada, y no solo la del socio mayoritario.
  • Arrastre (drag-along) y acompañamiento (tag-along). Qué pasa si aparece un comprador para el 100%: si la mayoría puede obligar a vender al resto, y si el minoritario puede sumarse a la venta del mayoritario en las mismas condiciones.
  • Derecho de adquisición preferente. Si un socio quiere vender a un tercero, los demás tienen preferencia para comprar antes de que un desconocido entre en la sociedad.
  • No competencia y confidencialidad mientras dure la relación societaria, y resolución de bloqueos (deadlock) si los socios empatan en una decisión clave.

No todas las cláusulas encajan en todos los proyectos: con dos fundadores al 50% el bloqueo importa más; con un fundador mayoritario y otros técnicos, el vesting y el good leaver suelen pesar más. Eso se decide en la primera conversación, no en una plantilla: un documento genérico no distingue entre tus fundadores y los de otra startup, ni sabe si uno está a tiempo completo y otro medio dedicado, ni qué pasa con las participaciones si uno se va antes del primer año. Las cláusulas que de verdad protegen solo funcionan si están calibradas a vuestro reparto real.

Si el pacto se firma como parte de una ronda de inversión, con NDA, term sheet y due diligence de por medio, lo tratamos dentro del pack ronda de inversión.

03 · Dudas

Preguntas frecuentes

¿Es obligatorio firmar un pacto de socios fundadores?

No por ley. Pero sin él rige lo que dice por defecto la Ley de Sociedades de Capital, que no cubre situaciones típicas de una startup como el vesting o la salida de un fundador.

¿Qué pasa si no tenemos pacto y uno de los fundadores se va?

Conserva sus participaciones igual que si hubiera seguido trabajando, salvo que los demás socios acuerden algo distinto en ese momento. Negociar sobre la marcha, con el proyecto ya en riesgo, sale peor para todos que haberlo pactado antes.

¿El pacto de socios hay que inscribirlo en el Registro Mercantil?

No. Es un contrato privado entre los socios, no un documento societario público. No es necesario inscribirlo ni es accesible a terceros, a diferencia de los estatutos.

¿Podemos firmarlo después de constituir la sociedad?

Sí, se puede firmar en cualquier momento. Pero cuanto antes mejor: una vez que el proyecto tiene valor o hay tensión entre socios, acordar las cláusulas cuesta más.

¿Sirve también si luego entra un inversor?

Sirve como base, pero cuando entra un inversor institucional casi siempre hay que revisarlo o ampliarlo con sus derechos: liquidación preferente, antidilución, información. Lo cubrimos en el pack ronda de inversión.

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